"No hay transición antiextractivista si se sigue avalando el saqueo de América Latina y África", afirma el autor. A contramano de algunos sectores académicos y políticos que impulsan esa supuesta bandera verde, señala que la propuesta deja afuera el necesario protagonismo de las comunidades locales y, en definitiva, es un paso más del poder corporativo y gubernamental sobre territorios y cuerpos.