Las represas, responsables de graves deterioros ambientales y sociales

Prensa


Ecos Rioplatenses, Internet, 21-7-02

Las represas, responsables de graves deterioros ambientales y sociales



Bajo el título: «Represas y Desarrollo; un nuevo marco para la toma de decisiones», el informe de la CMR asegura, en su capítulo tercero, que estas obras «han fragmentado el 60 por ciento de los ríos del mundo debido a las transferencias entre cuencas y la extracción de agua para irrigación».

El documento -de incuestionable valor científico tras un relevamiento de casi 45 mil represas en más de 140 países del mundo- precisa que se han «encerrado» por medio de represas, la mitad de los ríos del mundo, a razón de un curso de agua por hora.

Para poder cuantificar la magnitud del problema basta contabilizar que sólo en China se construyeron cerca de 22 mil grandes represas -casi la mitad de las existentes en el mundo-, mientras que los Estados Unidos cuentan con 6.390; India más de 4.000 y España y Japón de mil a 1.200 cada una.

Pese a los esfuerzos de los responsables de estas obras para acallar los mensajes negativos que se cuelan en los medios de comunicación, el informe de la CMR resulta lapidario al concluir que la construcción de las grandes represas condujo a la pérdida de bosques y de hábitat de vida silvestres y al deterioro de áreas de cuencas río arriba debido a la inundación del área del embalse.

Perjuicios

Asimismo, advierte que son notables las emisiones de gases de efecto invernadero desde los embalses debido a la putrefacción de vegetación y las entradas de carbono desde la cuenca, así como la pérdida de pesca río arriba y río abajo y de los servicios de las llanuras de inundación en este último caso, ecosistemas de humedales y de estuarios fluviales y marinos adyacentes.

La República Argentina se encuentra justamente entre uno de los países más afectados de América Latina por su posición geográfica que la ubica como un país de aguas abajo, receptor de casi todos los aspectos negativos emanados de las represas construídos en la parte norte del río Paraná.

«Los países del mundo en vías de desarrollo que están situados a bajo nivel, cuyos ríos son anchos y sus deltas extensamente poblados, serán los que más duramente se verán afectados», predijo el científico Cheryl Silver, en su trabajo «Una tierra, un futuro», de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos.

Las similares condiciones que se advierten en las represas que se agrupan a lo largo de la zona alta del Paraná -y la ubicación del país río abajo- deberían ser un toque de alerta para las autoridades, organizaciones civiles y poblaciones en general sobre las consecuencias negativas para la producción y el estilo de vida de los ciudadanos.

Argentina es un país que sufre casi todos los aspectos negativos de las represas construídas en la parte norte del río Paraná.

La sociedad civil presenta batalla

La lucha de las organizaciones de la sociedad civil contra las represas tuvo su hito en el Brasil cuando, en marzo de 1991, se realizó el primer congreso de afectados por las reservas con el fin de articular acciones contra esas construcciones a partir de las realidades locales.

Seis años después de ese acontecimiento se organizó en la ciudad de Curitiba, Brasil, el primer encuentro internacional de pueblos afectados por represas del que participaron representantes de 20 países de Asia, América, Africa y Europa.

Fruto de esa reunión surgió la «Declaración de Curitiba», en la que se unificaron las luchas internacionales y se instituyó al 14 de marzo como «Día Internacional de Acción contra las Represas y por los Ríos, el Agua y la Vida».

El Paraná, jaqueado

Que el núcleo de este movimiento haya nacido y crecido en el Brasil -uno de los países con mayor presencia de represas en el mundo-, posibilitó fijar la mirada en el río Paraná, el segundo en importancia en Sudamérica y el cuarto en el mundo por su extensión, caudal y diversidad biológica.

El río Paraná está alterado y dañado principalmente por causa de la construcción de represas en su tramo superior. Hay 41 obras hidráulicas construídas en su cuenca, que inundaron casi 1.800.000 hectáreas.

Las organizaciones ecologistas procuraron no quedar solo en la crítica, por lo que en un seminario internacional realizado recientemente en Brasil se discutieron las posibilidades de adoptar energías alternativas y sustentables.

Entre las posibilidades expuestas se trató la cuestión de la energía eólica; la biomasa -entre cuyas fuentes se destacaron el bagazo de la caña de azúcar, la cáscara del arroz, restos de madera de los aserraderos, el aceite de palma y los residuos del procesamiento de aceite de soja- y la energía solar, aunque se estipuló que ésta era la más cara.

El encargado de la campaña de energía de Greenpeace Argentina, Juan Carlos Villalonga, se pronunció a favor de la utilización de energías limpias y aseguró que «una matriz energética basada en un recurso de acceso libre, como el sol y el viento, es menos vulnerable a los caprichos de grandes corporaciones o estados propietarios de recursos».

Según Villalonga, «la tecnología lo permite, la industria puede responder y los recursos son suficientes. Sólo hace falta -agregó- que los decisores políticos dejen de favorecer a los lobbys como los de las represas y que se adopten las decisiones correctas a favor de la gente y el ambiente».

Itaipú, un gigante instalado en el corazón del Paraná

Vista desde el aire, la represa binacional de Itaipú -con administración compartida por Brasil y el Paraguay- impresiona por su gigantesca estructura, que deja escapar furiosas lenguas de agua capaces de generar cerca de 12 mil megavatios de energía.

Caracterizada como la más grande represa en actividad en todo el mundo, Itaipú no escapa a las críticas planteadas por la Comisión Mundial de Represas (CMR) en su último informe respecto al impacto negativo en el ambiente como consecuencia del funcionamiento de los embalses.

En un diplomático intento por sortear algunas de las recomendaciones del CMR, el superintendente de Gestión Ambiental de la represa, Eduardo Nery Huerta, manifestó que «es muy discutible hablar de un cambio de clima como consecuencia directa de la represa».

Pese a reconocer que Itaipú produjo un impacto ambiental inicial, Nery Huerta aseguró que «no se avecinan cambios climáticos de importancia, sólo una pequeña variación en la velocidad del viento debido a la orientación del embalse que es norte-sur», aunque admitió «algún cambio» en el ambiente inmediato del humedal.

Para este tipo de mediciones se realizaron monitoreos de clima antes, durante y después del llenado del embalse a través de seis estaciones metodológicas instaladas a lo largo de la obra.

Impacto del agro

«Todas las acciones ambientales que nosostros estamos prestigiando -apuntó- tienden a compensar ese impacto inicial que de ninguna manera se puede ocultar».

En tal sentido, mencionó la inundación de áreas destinadas a la agricultura pero como contrapartida señaló que la corporación de Itaipú «adquirió 90 mil hectáreas para convertirlas en áreas protegidas a lo largo de todo el embalse».

Pese a esa pérdida de tierras cultivables, el especialista realizó una evaluación positiva porque, según destacó, «el impacto de la agricultura es inmensamente superior al del embalse por su utilización de agroquímicos y fertilizantes. Si no se hubiera hecho Itaipú -sentenció-, de todos modos estaría todo cubierto por la agricultura sin ninguna protección ambiental».

Otro de los problemas que preocupa a los responsables ambientales de la represa está representado por los 26 millones de toneladas anuales de sedimentos que ingresan en Itaipú, a tal punto que de acuerdo a estudios realizados antes de la construcción de la obra, si se sigue manteniendo ese caudal, el embalse tendría una vida útil de 130 años.

En tanto, la instalación de unidades generadoras adicionales que planean los responsables del emprendimiento está condicionada a la discusión en el seno de la comisión tripartita -integrada por Brasil, Paraguay y Argentina-, que trata la variabilidad de los caudales, los perjuicios a la navegabilidad y a la pesca, y las inundaciones.

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