Cuba se convierte en un ejemplo para los ecologistas del mundo
Prensa
Ayaba Diario Medioambiental, Internet, 30-7-02
http://www.ayaba.es/diario/noticia.asp?id=5070
Cuba se convierte en un ejemplo para los ecologistas del mundo
Mercedes Bermejo.
Así lo constata el estudio elaborado por las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Instituto de Recursos Mundiales (EEUU) y ahora publicado en España y en América Latina.
"Recursos Mundiales 2002. La guía global del planeta" evalúa por vez primera el estado de los ecosistemas -las praderas, tierras agrícolas, bosques, zonas costeras y sistemas de agua dulce-, así como las condiciones de los productos obtenidos de ellos, como el agua y los alimentos. En el caso de la isla caribeña, el trabajo analiza la convulsión que para la economía cubana y su modelo de producción agrícola supuso la caída del bloque socialista y las iniciativas adoptadas ante esta situación.
"Cuba vio gravemente amenazado su acceso a los alimentos y sus importaciones en este aspecto cayeron a la mitad", destaca el estudio que recoge datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que indican que la isla sufrió "el aumento más radical en el número de personas desnutridas de todos los países de América Latina en los años noventa". Asimismo, las importaciones de plaguicidas, fertilizantes y piensos se redujeron en un 80 por ciento, mientras que las de derivados de petróleo destinados a la agricultura se disminuyeron hasta la mitad. El informe, cuya edición en castellano es presentada por el presidente del Gobierno español, José María Aznar, destaca que para "evitar una hambruna" generalizada, Cuba tuvo que buscar la manera de doblar su producción de alimentos con sólo la mitad de los recursos agrícolas.
El resultado, destaca el trabajo, es que los agricultores cubanos "están tratando de producir la mayor parte de su abastecimiento de alimentos sin (productos) agroquímicos". Para ello, "el primer reto fue la fertilidad del suelo", explica la guía, que precisa que después de 1989 la disponibilidad de fertilizantes cayó un 80 por ciento. Para llenar este vacío los cubanos han empleado, según el análisis, una gran variedad de "biofertilizantes" y mejoras del suelo, incluyendo desperdicios animales, cultivos de cobertura, turba, minerales de cantera, humus de lombrices y bacterias fijadoras de nitrógeno. Además, prosigue el documento, se están fomentando tanto los cultivos intercalados, para diversificar la producción y mejorar la fertilidad del suelo, como la reforestación, ya que después del triunfo de la revolución cubana de 1959 "muchos bosques fueron cortados a tala rasa para sembrar caña de azúcar (...)".
La guía, prologada por el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, destaca asimismo que Cuba está reciclando sus residuos masivamente, tanto las "basuras domésticas y los desechos humanos, así como los del ganado convertidos en abono vegetal". Asimismo el estudio, cuyo resumen puede ser consultado en la web de la Agencia EFE (www.efe.es) y del portal Agrovía, refiere el uso de las aguas residuales para irrigar los sembrados de caña. En cuanto al control biológico de las plagas, indica que desde que comenzó la escasez de alimentos se ha intensificado su uso. Los agricultores han empezado a liberar hormigas depredadoras para controlar el gorgojo de la batata, "un método que -dice- ha probado ser efectivo en un 99 por ciento" de los casos. La guía subraya que quizás el cambio más radical en el paisaje agrícola "ha sido el regreso de los bueyes y el arado a los campos donde los tractores rusos, sin repuestos y sin gasolina, estaban parados".
Resalta que el manejo de estos medios tradicionales es "menos costoso, no compactan los suelos, se pueden usar en la estación húmeda mucho antes que los tractores, y además proporcionan fertilizante orgánico".
Por último, el informe se refiere a la oportunidad que supuso para la aplicación de la agricultura biológica que el gobierno cubano dividiese en 1993 la grandes fincas estatales en cooperativas, con 80 hectáreas cada una, así como el fomento de huertas urbanas destinadas al autoconsumo.
En su edición en castellano, patrocinada por la empresa Bosques Naturales, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Fundación José María Blanc para la Defensa de la Naturaleza, han colaborado el Ministerio español de Medio Ambiente, la Agencia EFE, varios gobiernos regionales y asociaciones en defensa de la naturaleza, entre otros organismos.
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